sábado, 12 de julio de 2008

El Jinete

Por la lejana montaña
va cabalgando un jinete,
vaga solito en el mundo
y va deseando la muerte
Lleva en su pecho una herida,
va con su alma destrozada,
quisiera perder la vida
y reunirse con su amada
La quería más que a su vida
y la perdió para siempre;
por eso lleva una herida
por eso busca la muerte
Con su guitarra cantando
se pasa noches enteras,
hombre y guitarra llorando
a la luz de las estrellas
Después se pierde en la noche
y aunque la noche es muy bella
él va pidiéndole a Dios
que se lo lleve con ella
La quería más que a su vida
y la perdió para siempre;
por eso lleva una herida,
por eso busca la muerte.
José Alfredo Jiménez

jueves, 10 de julio de 2008

Tiempo.

Mientras camino sin rumbo por las oscuras y solitarias calles de mi tierra, recuerdo los viejos tiempos...
Hoy ya no queda nadie, y uno se siente mas solo que nunca, he visto caer a la mayoria y los demas desaparecieron en el implacable transcurso del tiempo.
"El tiempo se lo lleva todo, pero los seres como yo permanecemos siempre".

martes, 8 de julio de 2008

Si

Si puedes mantener el rumbo cuando todo lo tuyo
Está perdido y te culpan por ello,
Si puedes creer en ti cuando todos sospechan,
Siendo a la vez condescendiente con sus dudas;
Si puedes esperar sin que la espera te consuma,
O siendo engañado no caes en la mentira,
O siendo odiado a odiar no le das cabida,
Y aún así no pareces demasiado sabio o bondadoso;
Si puedes soñar y no hacer de los sueños tu amo,
Si puedes pensar y no hacer de los pensamientos tu meta,
Si puedes enfrentarte con Triunfo y Fracaso
Y tratar igual a ambos embaucadores;
Si puedes soportar escuchar la verdad que has dicho
Tergiversada por villanos para engañar a los necios,
O ver las cosas por las que diste tu vida, rotas,
Y agacharte y recomponerlas con herramientas gastadas;
Si puedes hacer un montón con todas tus ganancias
Y arriesgarlas en un golpe de suerte
Y perder, y comenzar de nuevo desde tus inicios
Sin decir jamás una palabra sobre tu pérdida;
Si puedes obligar a tu corazón y a tu nervio y a tu valor
A servirte en la batalla mucho después de haberse agotado,
Y retenerlos cuando ya no queda nada en ti
Excepto la voluntad que les dice: ¡Aguantad!;
Si puedes hablar con la muchedumbre y conservar tu virtud,
O caminar junto a reyes sin perder la sencillez,
Si ni amigos ni enemigos pueden herirte
Si todos cuentan contigo, pero ninguno demasiado;
Si puedes llenar cada implacable minuto
De sesenta segundos que valgan la pena,
Tuya es la Tierra y todo lo que hay en ella,
Y lo que es más, ¡serás un Hombre, hijo mío!
Ruyard Kipling